La situación kafkiana

La transformación/La metamorfosis

Nunca es facíl hablar sobre los clásicos y menos aún si nos acercamos a los más aclamados y generalmente conocidos. Kafka y sus obras forman parte de la cumbre de la literatura mundial por los temas que abarca y los personajes que representa. Se trata de un individuo que, atrapado en una sociedad, en una lucha conflictiva con una instancia no es capaz de llevar a cabo sus propios proyectos. Es como si fuera un mero espectador, impotente y solitario.

Un día Samsa se despierta y ya no es él mismo. Intenta levantarse como si no hubiera pasado nada, seguir con la vida pero le resulta imposible. Ya no es útil, la socieda lo nota y, por lo tanto, le rechaza. Samsa, en su nuevo estado, ya no es productivo, no puede cumplir con sus obligaciones. Estorba en la vida perfecta de la socieda perfecta. El rechazo es inevitable y no solo por la parte del colectivo, sino también por la parte de su propia familia que siente vergüenza al vivir bajo el mismo techo con un bicho raro.

Siendo sincera, la obra de Kafka no me fascinó tanto como lo esperaba. Creo que es una metáfora de la sociedad muy acertada y que se la puede considerar un fondo para hablar de muchas cuestiones que necesitan nuestra atención. Tal vez me faltó más oposición por la parte de Samsa, la simple intención de imponerse.

Sin duda, es un libro interesante, que vale la pena leer. Kafka ayuda en cuestionarse muchas cosas, en preguntar, poner en duda… Visibiliza también la fuerte posición de las apariencias y la dificultad en luchar contra ellas.

¿Qué leer? Vol. 1

El tiempo que hemos de pasar en nuestras casas parece ser como un regalo de dios para hacer todas esas cosas para las que normalmente no encontramos un hueco en nuestras agendas. Leer, hacer ejercicios, cocinar, pintar… También, conectar con nosotros mismos y con nuestros familiares.
A lo mejor, el ser humano necesita un golpe así de fuerte de vez en cuando para aprender algunas normas, para darse cuenta de algunas cosas, de lo frágil que es nuestra vida y nuestra sociedad.
En fin, hoy no es el día para reflexiones de este tipo. Para esto habrá tiempo más tarde, cuando pasaremos más tiempo encerrados y cuando  la excitación y la exageración desaparecerá del Instagram y del resto de las redes sociales. Allí veremos realemente cómo enfrentamos la cuarentena.

Por eso, vamos ya al tema principal de este post. ¿Qué libros, según mi opinión, pueden resultar interesantes para este tiempo apocalíptico?

  • El amor en los tiempos de cólera, Gabriel García Márquez
    Como si el título no fuera suficiente (y creo que para lo que vivimos ahora es perfecto), la historia del amor entre Florentino y Fermina es muy apasionante y muy distinta de lo que estamos acostumbrados a ver y a vivir. Quizá, después de esta lectura, nos harémos un poquito más sensibles y delicados; quizás aprenderémos respetar más.
  • 100 años de soledad, Gabriel García Márquez
    Parece que Márquez escribía pensando en los lectores del siglo XXI, encerrados en sus casas. La familia Buendía somos todos nosotros: vivimos, amamos, descubrimos, viajamos, escribimos, bailamos… Todo eso lo hacemos, supuestamente, juntos. Pero, ¿quién de nosotros no ha tenido la sensación de estar completamente solo, aunque alrededor haya mucha gente?
  • Homo Deus, Yuval Noah Harari
    Antes de la crisis (y después seguramente también) nos sentíamos como dioses. Construimos casas, pueblos, ciudades, sociedades; creamos arte; podemos ver una célula minúscula y dar un paseo por la Luna. Controlamos todo, por lo menos en nuestra cabeza. Vivimos más y mejor que nuestros antepasados. No hay fronteras – ni físicas ni mentales – que no podemos cruzar. Aún así, no parecemos más felices, somos dependientes de muchos factores y un virus nuevo es capaz de paralizar todo el planeta. Algo para reflexionar.
  • Patria, Fernando Aramburu
    Empiezas y hasta que no llegues a la última página, no puedes parar. Desde la perspectiva de dos familias estamos viendo el desarrollo de la situación en Euskadi, el nacionalismo vasco y la influencia que tiene en toda la sociedad. Los personajes se convierten en tus amigos y familiares, intentas entender su punto de vista, te alegras y sufres con ellos. Patria es acercarse a la complicada situación e intentar trabajarla, progresar en algún modo con toda esa experiencia.
  • Ébano, El Emperador, La guerra del fútbol, Un día más con vida… de Ryszard Kapuściński
    Kapuściński, un periodista y ensayista polaco con su escritura muy cautivadora te muestra el mundo cruel , con su realismo duro, con historias que, muchas veces, cambiaron el rumbo de nuestro mundo. Los viajes con Kapuściński no te van a dejar indiferente. Con él, entrarás en los sitios a los que muy pocos tenían acceso.
  • Historia argentina, Rodrigo Fresán
    Una mezcla de popcultura, símbolos nacionales, historia y vida cotidiana. Son unos cuentos que, a la primera vista, no tienen mucho en común pero que compaginan en una manera muy hábil diversos puntos cuyo germen es el rompecabezas para el lector. Un ejemplo de la literatura que se transforma y reinventa a sí misma.
  • Narraciones extraordinarias, Edgar Allan Poe
    Algo de literatura con el aire gótico nunca viene mal, creo yo. Las mansiones enormes con sus ventanas cubiertas con cortinas de terciopelo negro son lugares perfectos para sumergirse en los secretos, en la magia y en la atmósfera inquietante, que te acompaña el resto del día y no te deja dormir tranquilo. Eso sí, el discurso de Poe puede resultar a veces un poco denso. Por suerte, hay otras opciones: El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde o Cuentos de amor de locura y de muerte de Horacio Quiroga son una alternativa perfecta para el terror moderno durante los días de lluvia.

Son unos títulos que recomendaría para hacernos más llevadero el confinamiento. Puede que parezcan demasiado largos o demasiado densos. Tampoco es una lista muy larga, son más bien mis ideas, los primeros títulos que me entraron en la cabeza. Añadiría también algo de los clásicos: Don Quijote, El maestro y Margarita, Alguien voló sobre el nido del cuco, Tolkien quizás y, para los valientes, En busca del tiempo perdido o Ulisses.

¿Y vosotrxs?
¿Alguna recomendación? ¿Qué tipo de literatura os gusta? ¿Qúe título es imprescindible en vuestras colecciones?

¡Cuídense mucho y lean mucho!

        Pat.

keep calm, stay at home and read

Viernes de Poesía: Szymborska

Hoy, el último viernes de febrero, quiero empezar con el ciclo Viernes de Poesía. La idea es parar un momento (como si fuera la meditación) y fijarnos un poquito más en los versos y estrofas, en las ideas y en los sentimientos que representan.
Cuando reviso mi pequeña biblioteca personal, me doy cuenta de que la poesía prevalece. Eso sí, es mi biblioteca española. Creo que en Polonia tengo mucho más versos en prosa: parece que, a veces, un extranjero encuentra más consuelo y más tranquilidad en lírica.

El primer poeta que realmente me atrapó – dejando al lado a los clásicos como Mickiewicz o Słowacki, cuya obra se antepone en la escuela – era Adam Asnyk. Descubrí en su poesía una energía especial, única, que me abrazaba. Hasta aprendí de memoria unos de sus poemas y pedí a una amiga que me regalase su poemario para mi cumple. Así que sí, un amor adolescente muy intenso 🙂
Asnyk vivió en unos tiempos bastante complicados, tomó parte en el Levantamiento de Enero, luchó tanto con la espada, como con la pluma.
Me parece que su poesía todavía no ha llegado al lector hispanohablante o, por lo menos, en mi búsqueda no apareció ningún dato válido…

¡Pero dejemos al lado el desasosiego, queridos hispanohablantes!

Por suerte, hay poetas de Polonia cuyos versos se puede leer en castellano. Para hoy he elegido a una poetisa muy conocida y muy importante para la literatura polaca. Aquí os presento la ganadora del Premio Nobel de Literatura del año 1996: ¡Wisława Szymborska!

En el caso de Szymborska es fácil encontrar los poemas traducidos a otros idiomas. Me considero bastante felíz por tener en mi biblioteca una edición bilingüe (que, en cuanto a la poesía, me encanta) que compré para San Jordi el año pasado.

Ahora bien, ¿por qué Wisława Szymborska?

Porque sus poemas, aunque muchas veces parecen muy simples, tratan de lo esencial, de la vida cotidiana, de la irónica realidad humana, de los tiempos en los que nos ha tocado vivir. Debajo de este lenguaje casi infantil, uno sin embargo puede encontrar mucho trabajo, mucha técnica, juegos con palabras…

Mucha incertidumbre existencial asoma de sus páginas y de sus versos, las preguntas sin respuestas, los momentos de pura felicidad y exalatación y, también, de la desesperación total. En fin, el pan nuestro de cada día.
Sus poemas, tan simples, llegan hasta las más pequeñas células. Nos señalan cuestiones que nos rodean, pero en las que nunca realmente nos fijamos. Es como si fuéramos niños otra vez y escucháramos a nuestras madres explicándonos las cuestiones básicas sobre el mundo y la vida.

Nada dos veces

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.

No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.

Ayer mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.

Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.

Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.

Forma vs. Inmadurez

La normalidad es un equilibrista sobre el abismo de la anormalidad. ¡Cuántas ocultas demencias contiene el orden cotidiano!

Con esta cita de Witold Gombrowicz (y con Gombrowicz en general) me gustaría empezar la vida de este blog. Después de sumergirme un poco en la obra de Witoldo, creo que era un hombre que conocía – y controlaba – muy bien el arte del equilibrio. Un polaco viviendo en Argentina, intentando ‘aparecer’ en la escena literaria hispanoamericana, traduciendo su Ferdydurke en un bar, sin saber muy bien el idioma (porque aún no existían diccionarios)… Este hombre que, para sobrevivir, muy a menudo buscaba ayuda de sus amigos, al mismo momento se presentaba como un conde. La vida de Gombrowicz no fue fácil y su obra refleja muy bien toda la problemática de un intelectual expatriado que, en un momento tan complicado como la Segunda Guerra Mundial habló del individuo, del peso del patriotismo y enumeraba las ventajas del exilio.

Su obra más conocida, esa que estuvo traduciendo en el Rex, publicada en el año 1937 en Polonia y en el 1947 en la Argentina, muestra la fuerza que actúa en nuestras vidas: la Inmadurez. Es la Inmadurez que influye en nuestra Forma y nos pone máscaras que cambiamos según la situación. La vida humana presentada, pues, en las páginas de Gombrowicz está muy lejos de la normalidad. El absurdo, la grotesca, el erotismo y, en toda esa amalgama, un ser, un individuo que está perdido, inmaduro, inseguro y continuamente metido en diversas situaciones que no le importan o que no entiende (la cuestión que aumenta aún más su problema con la identidad).

Aparte de Ferdydurke hay, obviamente, otros títulos. Trans-Atlántico, por ejemplo,es donde uno puede realmente apreciar la actitud adversa de Gombrowicz hacia la sola idea de la patria, la tradición, el deber, el patriotismo en sí. El hombre gombrowicziano está implicado en todo ello – muy a menudo – contra sí mismo y se encuentra un poco entre la espada y la pared. Le resulta difícil oponerse al patriotismo y, al mismo tiempo, no quiere formar parte de ello, intenta buscar su propio estilo de ser y estar, en su propio espacio.  En fin, la libertad no es tan plena como uno suele pensar. La juventud es el objeto de lucha entre la tradición y el deseo.

La lucha continua ʺGombrowicz vs. el mundoʺ se desarrolla también en las páginas de su Diario. El papel está empapado de las ideas, dudas y preguntas (muy a menudo burladoras y negativas) sobre la filosofía, sobre la vida y esa apasionada búsqueda de nosotros mismos. El punto de vista del conde Gombrowicz resulta bastante interesante porque sigue actual, plantea preguntas que inquietan también a la gente del siglo XXI, del año 2020. Seamos sinceros, ¿quién de nosotros está libre de esos pensamientos intensos sobre la Forma, la Inmadurez? ¿Hay alguien que nunca pone máscaras, nunca cambia su cara, nunca tiene ganas de rechazar la visión del mundo que se nos inculca desde pequeños…?