En la búsqueda de »Años Felices»

Los años felices no son páginas en blanco, tenemos que escribirlos, son el resultado de nuestros mejores esfuerzos, no pueden surgir de otra cosa, están completamente a nuestra merced.

Gonzalo Torné

La historia de un grupo de amigos que viven en Nueva York y que pueden salir de casa; ir a un bar; visitar a su familia; pasear por el parque… vista de una perspectiva de la cuarentena puede resultar muy divertida y estimulante. Mientras iba avanzando las páginas, me pusé a viajar con mi imaginación e hice un pequeño recorrido por mis momentos felices: los que pasaron y los que todavía me esperan.

Casi sin querer, empecé a comparar y mezclar mis recuerdos con los que leía en aquel momento. Creo que lo que hizo posible este intercambio instantáneo de las vida es el hecho de que los personajes de Años Felices estén tan reales. Establecer una relación con Claire, Alfred, Harry, Kevin o Jean se produce en una manera muy natural y sin esfuerzo porque cada uno de ellos representa particularidades que el lector puede encontrar también en su propia vida.

Leyendo el libro me sentí como una de ellos, formé parte de su grupo, conocí sus fuerzas y debilidades, compartí con ellos las tardes calurosas en la terraza tomando vino frío y discutiendo sobre la vida. ¡Qué fácil nos parece todo durante los veranos interminables! ¡Cuántas oportunidades nos trae el universo cuando estamos a punto de entrar en la vida adulta! La poesía, los viajes, la amistad y el amor. Y la ambición. Mucha ambición que con el tiempo parece cambiar de forma: a veces aumenta, a veces se hace muy diminuta, pero siempre nos acompaña e influye en nuestras decisiones.

Las páginas de Años Felices están repletas de la esperanza; de las promesas; de la perseverancia en nutrir la amistad; de la seguridad de que ‘todo irá bien’. Sin embargo, también hay espacio para toda clase de inquietud, porque uno cambia, los años pasan, los gestos se vuelven más bruscos, más agresivos; en las conversaciones se contrabandea la rutina, el cansancio, las dudas.

 La realidad se compone, por desgracia o por suerte, de los años felices y de los años oprimidos. Tenemos que entender de que esos primeros no aparecen solos, no son regalados, no esperan hasta que los encontremos. Dependen de nosotros, hay que buscarlos.

Años Felices, sol y café