La extensión mínima que, sin embargo, lo dice todo, te dibuja un día completo, un día ideal. Esas pequeñas imperfecciones junto con las divagaciones sobre nuestro pasado, presente y futuro; un poco de esperanza, cansancio, feminismo y consumismo; una pizca de política que influye en nuestra vida diaria. La soledad. El amor.
También, los eventos inesperados que te hacen cambiar la perspectiva, que apoyan las visiones y que nutren el espíritu.
La edición preciosa: los colores vivos y la textura de la tapa que juega con el tacto.
Este cuento me regalaron cuando cambiaba mi vida, salía de mi zona de confort y tenía miedo de perder mis días perfectos.
Por suerte, Cecilia Pavón me demostró que el día perfecto lo llevamos dentro.
Quedan pendientes otros de sus cuentos para descubrir más y mejor esa poesía proveniente de Argentina.
